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O preço da desigualdade

Bom, vamos à terceira leitura do Curso Internacional América Latina: Cidadania, Direitos e Igualdade. Continuarei compartilhando por aqui minhas notas de leitura e referências aos textos. O texto El precio de la desigualdad, de Joseph E. Stiglitz, também se encontra disponível online, publicado no El País, em 16 de junho de 2012. Joseph E. Stiglitz é economista estadunidense, e ganhou o Prêmio Nobel de Economia em 2001.

Trechos interessantes:

” ¿hasta qué punto las oportunidades que tendrá una persona a lo largo de su vida dependen de los ingresos y la educación de sus padres? En la actualidad, estas cifras muestran que el sueño americano es un mito.”

“Pero hoy la mayoría de los estadounidenses se encuentran peor (con menos ingresos reales ajustados por la inflación) que una década y media atrás, en 1997. Todos los beneficios del crecimiento fluyeron hacia la cima.”

“Los defensores de la desigualdad estadounidense argumentan que los pobres y los que están en el medio no tienen por qué quejarse: puede ser que la porción de torta con la que se están quedando sea menor que antes, pero gracias a los aportes de los ricos y superricos, la torta está creciendo tanto que en realidad el tamaño de la tajada es mayor. Pero una vez más los datos contradicen de plano este supuesto. De hecho, EE UU creció mucho más rápido durante las décadas que siguieron a la II Guerra Mundial, cuando el crecimiento era conjunto, que después de 1980, cuando comenzó a ser divergente. Esto no debería sorprender a quien comprenda cuál es el origen de la desigualdad. La búsqueda de rentas distorsiona la economía. Por supuesto que las fuerzas del mercado también influyen, pero los mercados dependen de la política, y en EE UU, con su sistema cuasicorrupto de financiación de campañas y el ir y venir de personas que un día ocupan un cargo público y al otro están en una empresa privada, y viceversa, la política depende del dinero.”

“Pero el aumento de la desigualdad no es inevitable. Hay economías de mercado a las que les está yendo mejor, tanto en términos de crecimiento del PIB como de elevación de los niveles de vida de la mayoría de sus ciudadanos. Algunas incluso están reduciendo las desigualdades. Estados Unidos paga un alto precio por seguir yendo en la otra dirección. La desigualdad reduce el crecimiento y la eficiencia. La falta de oportunidades implica que el activo más valioso con que cuenta la economía (su gente) no se emplea a pleno. Muchos de los que están en el fondo, o incluso en el medio, no pueden concretar todo su potencial, porque los ricos, que necesitan pocos servicios públicos y temen que un Gobierno fuerte redistribuya los ingresos, usan su influencia política para reducir impuestos y recortar el gasto público. Esto lleva a una subinversión en infraestructura, educación y tecnología, que frena los motores del crecimiento.”

“Estados Unidos se ha convertido en un país que en vez de “justicia para todos” ofrece favoritismo para los ricos y justicia para los que puedan pagársela: esto quedó demostrado durante la crisis de las ejecuciones hipotecarias, cuando los grandes bancos creyeron que, además de demasiado grandes para quebrar, eran demasiado grandes para hacerse responsables. Estados Unidos ya no puede considerarse la tierra de oportunidades que alguna vez fue. Pero no tenemos por qué resignarnos a esto: todavía no es demasiado tarde para restaurar el sueño americano.”

A encruzilhada da desigualdade e a política social na América Latina

Compartilho aqui trechos e anotações da segunda leitura da primeira aula do curso da CLACSO. O texto se chama La encrucijada de la desigualdad y la política social en América Latina, escrito por Carlos Barba Solano, e foi publicado no  Diario El País – Blog Contrapuntos, em 20 de abril de 2015.

“A escala global, la concentración creciente del ingreso y del patrimonio en el 1% de la población ha sido explicada por Thomas Piketty (2014) como resultado de la propensión estructural a que las ganancias derivadas de las inversiones financieras (tasa de ganancia del capital) sean mayores que la tasa de crecimiento económico. Esta tendencia que está llevando al reestablecimiento de un capitalismo
patrimonial semejante al que prevaleció hasta antes de la Primera Guerra Mundial.

En los países desarrollados está en juego la posibilidad de preservar una vida en común. El desafío, como señala Rosanvallon (2012), es rehacer el Estado del Bienestar para reconstruir el “interés general”, ante la evidencia de que una sociedad desigual y fracturada es más violenta y enfrenta costos crecientes en materia de salud, educación, vivienda y seguridad social.”

Matrizes geradoras de desigualdade na América Latina, de acordo com Luis Reygadas e Alicia Ziccardi (2010):

  • desigualdades da sociedade agrária -> herdadas da época colonial e da modernização baseada na exportação de bens primários;

” El modelo brasileño, el país más grande y complejo de la región, se basó en acuerdos
entre distintas élites exportadoras (de café, azúcar, caucho, algodón), que
concentraban la propiedad de la tierra, a través de la acción del estado, que facilitó un
auge moderado del sector servicios, procesos de urbanización, instituciones de
bienestar más excluyentes que en el caso argentino, la aparición de un mercado
interno limitado y una fuerte protección de las nacientes industrias. Este modelo se
basó en una concentración extrema de la propiedad de la tierra y en el uso del trabajo
de los antiguos esclavos en condiciones de gran precariedad y exclusión social.”

  • desigualdades da sociedade industrial -> herdadas da época da industrialização voltada para o mercado interno;

“Durante los años cincuenta y sesenta, la CEPAL impulsó la industrialización forzada
de América Latina y le atribuyó un rol central al Estado porque se consideraba que
este proceso requería de una conducción deliberada y que el desarrollo debería
planificarse. (…)  La CEPAL perdió su unidad intelectual e ideológica y muchos de sus miembros la
abandonaron para alimentar las filas de lo que se conocería posteriormente como la
teoría de la dependencia.
(…)

En términos generales, la política social privilegió a los grupos de ingresos medios
(trabajadores industriales, empleados estatales, clases medias) que respaldaban el
proceso de industrialización. Los campesinos, trabajadores urbanos informales y
pueblos indígenas quedaron al margen de las principales instituciones de bienestar.

(…)

En los regímenes de bienestar universalistas, desarrollados en países con escasa población indígena o
afrodescendiente (Argentina, Chile, Uruguay y Costa Rica), hubo una mayor
expansión del empleo formal y mayor cobertura institucional en educación, salud y
seguridad social. Allí se alcanzaron los niveles más altos de protección pública y de
ampliación de la ciudadanía social.

En México o Brasil, los países y las economías más grandes de la región, se
instituyeron los mismos tipos de sistemas de bienestar, pero tendieron a concentrarse
en las áreas urbanas, dejando a un lado a quienes no participaban en la economía
formal urbana, a los campesinos y a una gran variedad de grupos indígenas o de
descendientes afro-latinos, quienes constituían una parte significativa de la población
total. Por eso se les caracteriza como regímenes duales.

En la mayoría de los países de América Central y de la América Andina, con población
indígena muy numerosa, los regímenes fueron excluyentes. El Estado tuvo un muy
pobre desarrollo institucional y benefició solamente a pequeñas oligarquías. Por ello,
los principales recursos de los pobres para hacer frente a los riesgos sociales fueron
sus familias y redes comunitarias.”

  • desigualdades da sociedade pós-industrial -> herdadas do momento atual de intensa globalização econômica

” Esas crisis, los procesos de ajuste y restructuración económica, encaminados a
sustituir el modelo ISI por un modelo orientado a las exportaciones, produjeron un gran
desempleo, subempleo y la expansión del trabajo informal.

(…)
Inicialmente la pobreza fue considerada un costo social, producto de los procesos de
estabilización y ajuste que siguieron a la crisis de 1982 encaminados a reorientar las
economías nacionales hacia el mercado mundial. Más tarde fue concebida como una
externalidad del mercado que debía corregirse.

A partir de los años 80, a los indígenas, los campesinos y los descendientes afrolatinos, que constituían el núcleo duro de la pobreza estructural, se sumó un nuevo tipo de pobres: los sectores medios que perdieron cobertura de seguridad social debido a una crisis de empleo.”

Anos 80 -> criação dos Fundos de Investimento Social, apoiados pelo Banco Mundial e pelo Banco Interamericano de Desenvolvimento, classificados por Barba Solano como temporais, compensatórios e de baixa qualidade. Eles afirmam que “fracassaram porque seu foco não foi rigoroso, foram clientelistas e se conduziam com grande opacidade”.

Anos 90-> início dos Programas de Transferência de Renda Condicionada -> Bolsa Família no Brasil (2013 atendia 32 milhões de pessoas) e Oportunidades, no México (em 2013 atendia 58 milhões de pessoas).
-> até 2013, estavam em 19 países da América Latina, atendendo 127 milhões de pessoas.  Segundo o autor, esses programas foram avaliados favoravelmente e lograram a incorporação de milhões de pobres em esquemas de proteção social de baixa qualidade.

” Su principal objetivo es impedir la reproducción intergeneracional de la pobreza, al menor costo posible. Fueron diseñados para impulsar que los hijos de las familias pobres utilizaran los servicios públicos de educación y la salud, para que pudieran adquirir capital humano suficiente para aprovechar las oportunidades de empleo o ingreso que supuestamente son generadas por el mercado.”

Ao fim dos anos 90, o resultado das novas políticas foram medíocres, com baixo crescimento econômico e moderada diminuição da pobreza (CEPAL, 2001).

Segundo Quenan e Velut (2014), entre 2003 e 2008 a América Latina experimenta uma fase de forte crescimento econômico, devido à exportação de matérias primas em um contexto de estabilidade de preços:

  • Argentina: soja
  • Brasil: soja, cana de açúcar, bauxita, estanho, hidrocarbonetos (gás natural e petróleo)
  • Bolívia, Equador, México e Venezuela: hidrocarbonetos (gás natural e petróleo)
  • Chile: cobre e lítio

“Predomina ahora la tendencia a la re-primarización de las grandes economías
latinoamericanas, con la excepción de México donde las exportaciones de productos
manufacturados constituyen el 73.5% del total. Sin embargo, la coyuntura económica
favorable parece haber llegado a su fin debido a las crisis de 2007-2008 y de 2011 y
2012, así como a la caída de los precios de las materias primas en 2008-2009 y la de
los precios del petróleo de 2014.”

Durante a fase de crescimento, as classes médias latino-americanas se recuperaram, mas, assim como aquelas europeias, enfrentam uma incerteza crescente.

” Esta vulnerabilidad ha llevado a una mayor agencia de esos sectores que demandan al Estado: protección, regulación económica, seguridad social; también ha impulsado giros electorales hacia la izquierda en varios países (a escala local y nacional) y ha puesto nuevamente el tema de la reducción de la desigualdad en la agenda social.
(…)
A diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados, la tarea no es rehacer los estados de bienestar desgarrados, sino terminar de construirlos con escasos recursos y con un instrumental híbrido. Como señalan Luis Reygadas y Fernando Filgueira (2011) y también Barba y Valencia (2014) las políticas sociales incluyen tanto programas de corte liberal, como las TMC, reformas liberales a los sistemas de pensiones, cuasi mercados de servicios sociales, mercados laborales liberalizados; como políticas social- demócratas como sistemas unificados de salud, ampliaciones a los derechos laborales y sociales, promoción del desarrollo, pensiones solidarias, reformas fiscales progresivas y asistencia social fundada en derechos.

No obstante, el resurgimiento de una agenda universalista define un panorama lleno de claro-oscuros. Reducción de la pobreza nacional e inclusión de los más pobres en esquemas de protección, pero no la reducción de la pobreza rural. Datos de CEPAL (2012) indican que en 2002 el 44% de la población se ubicaba en la pobreza, para 2008 ese porcentaje había bajado a 33%; pero en 2011 la pobreza rural alcanzaba aún al 50% de la población (mientras la pobreza urbana comprendía al 24%). En los países donde se produjeron giros a la izquierda la reducción fue aún mayor, en Uruguay, Argentina, Costa Rica y Brasil la pobreza nacional se sitúo por debajo del 28% de la población.

De acordo com a CEPAL (2015):

-> Houve diminuição da concentração de renda e do Índice de GINI (entre 1990 e 2012), porém, a desigualdade continua muito alta em países como Argentina (0.501 a 0.475) e Venezuela (0.471 a 0.407) e extrema no Brasil (0.627 a 0.567). No Uruguai, o Índice de GINI passou de 0.492 a 0.383 no mesmo período.

-> O acesso à educação aumentou consideravelmente nesses países, mas se mantiveram brechas muito grandes entre os jovens pobres e ricos.

” En 2012 mientras el 83% de los jóvenes de 20 a 24 años del 20% más rico de la población había concluido la enseñanza secundaria, sólo el 33% del 20% más pobre había logrado el mismo nivel de escolarización.”

As considerações finais do autor, Carlos Barba Solano, aponta para três temas que continuam pendentes na América Latina, nesta “encruzilhada de desigualdades históricas, persistentes e inerciais e de outras novas, globais e dinâmicas”:

(1) el viejo tema de la reforma fiscal para asegurar la viabilidad de las políticas
sociales;
(2) el de la integración de los sistemas de protección cada vez más
fragmentados;
y (3) el de la construcción de estados de bienestar que de manera consistente reduzcan tanto las desigualdades sociales heredadas, como las que se han ido agregando al pasar de un modelo económico a otro y que, por otra parte, sean capaces de generar formas de ciudadanía social que permitan una vida en común entre los pobres y los sectores medios, integrados en las mismas instituciones sociales

Pobreza e Desigualdade na América Latina

Trechos do estudo Pobreza e Desigualdade na América Latina, de Gerardo Caetano e Gustavo de Armas,
publicado originalmente no Diario el País – Blog Contrapuntos
, em 30 de março de 2015. Acabei selecionando boa parte do estudo, pois são muito relevantes. 🙂 (sorriso) [Leitura 1 do Curso Internacional América Latina: Cidadania, Direitos e Igualdade, da CLACSO.]

” La concentración de la pobreza en las generaciones más jóvenes es una expresión de las
persistentes inequidades entre grupos de población en el acceso al bienestar y, por lo tanto,
en el ejercicio de sus derechos, particularmente, de sus derechos económicos, sociales y
culturales. Pero este fenómeno también resulta indicativo de la oportunidad que no se está
aprovechando plenamente en un tiempo de bonanza, al menos en América del Sur, de
invertir y sustentar cambios sensibles en la educación pública, en el desarrollo de
capacidades y competencias desde la más temprana infancia y con particular énfasis en las
franjas más vulnerables de la población.

Otra de las expresiones o manifestaciones de inequidad refiere a la condición étnica de los
ciudadanos latinoamericanos. A diferencia de lo que acontece con el clivaje de edad, el
panorama dentro de la región puede resultar variopinto con relación a las brechas entre
indígenas y afrodescendientes, por una parte, y el resto de la población, por otra, con
relación a la incidencia de la pobreza. Empero, en muchos países se observan considerables
asimetrías en perjuicio de los primeros. De acuerdo a datos procesados por CEPAL, en
todos los países de los que se dispone información en sus bases de datos en línea, la
incidencia de la pobreza es mayor en los indígenas que en el resto de la población, en
algunos casos, significativamente más alta (Gráfico 5).

(…)

Tradicionalmente, en América Latina –y en algunas otras regiones del mundo– las personas que residen en las áreas rurales o semiurbanas disponen de menores oportunidades para acceder a ingresos, bienes y servicios. Los datos presentados en el Gráfico 6 muestran la persistencia de esta asimetría o
disparidad entre áreas rurales y urbanas. Al mismo tiempo resulta interesante señalar que
en los países con más bajos niveles de pobreza y, a la vez, mayores índices de urbanización,
se constata una mayor incidencia de la pobreza en las áreas urbanas que en las rurales
(Uruguay y Chile) o, a lo sumo, una relativa paridad entre ambas áreas (Costa Rica).

(…)

Si bien la pobreza sigue teniendo una mayor incidencia en las áreas rurales que en las
urbanas, los países de la región no escapan a la tendencia global a la concentración – al
menos en términos absolutos – de la pobreza en las grandes áreas urbanas. En este sentido,
cabe señalar que la pobreza en las grandes urbes o áreas metropolitanas suele
estar asociada a procesos de segregación residencial y exclusión sociocultural.

(…)

Finalmente, con relación a las inequidades de género, un análisis global de la incidencia que
la pobreza tiene en mujeres y varones no permite observar diferencias de mayor
significación. No obstante, prácticamente en todos los países de América Latina y el Caribe
sobre los cuales se presenta información en el siguiente gráfico, la incidencia de la pobreza
es mayor en las mujeres que en los varones. Desde luego, una apertura por edades o
territorial podría mostrar brechas aún mayores. En cualquier caso, la reducción de las
disparidades laborales entre mujeres y varones (de acceso y salariales), así como de las
disímiles cargas de trabajo no remunerado (el cuidado de niños y adultos mayores), entre
otras brechas que aún deben ser acortadas, sigue siendo una de las llaves para que la
probabilidad de caer en situación de pobreza de ingreso no afecte en mayor grado a las
mujeres.

(…)

Dos líneas de reflexión y una definición prioritaria

Los datos examinados hasta el momento permiten extraer al menos dos conclusiones. En
primer término, luego de varias décadas, América Latina y el Caribe han experimentado en
la última década como región (albergando trayectorias más o menos positivas) un período
favorable, en tanto se han conjugado un crecimiento económico sostenido, una reducción
de la pobreza y la indigencia significativa y un descenso entre moderado y significativo de
la desigualdad en la distribución del ingreso. En segundo lugar, la región sigue
exhibiendo inequidades evidentes en el acceso al bienestar social y, por tanto, en la
probabilidad de caer en situación de pobreza y de indigencia, que merecen especial
atención al momento de formular e implementar políticas públicas destinadas a reducir en
forma significativa la pobreza.
La constatación de estas persistentes disparidades entre niños y adultos, entre quienes
residen en las áreas rurales y quienes viven en las ciudades, entre indigencias y
afrodescendientes y el resto de la población, y entre mujeres y varones (clivaje que también
se reproduce al interior de esos grupos), plantea la necesidad de construir una agenda
integral y renovada de políticas orientadas a superar la pobreza, basada tanto en la mejora
global de los niveles de bienestar de la población como – y quizás en mayor medida – en la
consistente reducción de las desigualdades que aún la fragmentan.”