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Pobreza e Desigualdade na América Latina

Trechos do estudo Pobreza e Desigualdade na América Latina, de Gerardo Caetano e Gustavo de Armas,
publicado originalmente no Diario el País – Blog Contrapuntos
, em 30 de março de 2015. Acabei selecionando boa parte do estudo, pois são muito relevantes. 🙂 (sorriso) [Leitura 1 do Curso Internacional América Latina: Cidadania, Direitos e Igualdade, da CLACSO.]

” La concentración de la pobreza en las generaciones más jóvenes es una expresión de las
persistentes inequidades entre grupos de población en el acceso al bienestar y, por lo tanto,
en el ejercicio de sus derechos, particularmente, de sus derechos económicos, sociales y
culturales. Pero este fenómeno también resulta indicativo de la oportunidad que no se está
aprovechando plenamente en un tiempo de bonanza, al menos en América del Sur, de
invertir y sustentar cambios sensibles en la educación pública, en el desarrollo de
capacidades y competencias desde la más temprana infancia y con particular énfasis en las
franjas más vulnerables de la población.

Otra de las expresiones o manifestaciones de inequidad refiere a la condición étnica de los
ciudadanos latinoamericanos. A diferencia de lo que acontece con el clivaje de edad, el
panorama dentro de la región puede resultar variopinto con relación a las brechas entre
indígenas y afrodescendientes, por una parte, y el resto de la población, por otra, con
relación a la incidencia de la pobreza. Empero, en muchos países se observan considerables
asimetrías en perjuicio de los primeros. De acuerdo a datos procesados por CEPAL, en
todos los países de los que se dispone información en sus bases de datos en línea, la
incidencia de la pobreza es mayor en los indígenas que en el resto de la población, en
algunos casos, significativamente más alta (Gráfico 5).

(…)

Tradicionalmente, en América Latina –y en algunas otras regiones del mundo– las personas que residen en las áreas rurales o semiurbanas disponen de menores oportunidades para acceder a ingresos, bienes y servicios. Los datos presentados en el Gráfico 6 muestran la persistencia de esta asimetría o
disparidad entre áreas rurales y urbanas. Al mismo tiempo resulta interesante señalar que
en los países con más bajos niveles de pobreza y, a la vez, mayores índices de urbanización,
se constata una mayor incidencia de la pobreza en las áreas urbanas que en las rurales
(Uruguay y Chile) o, a lo sumo, una relativa paridad entre ambas áreas (Costa Rica).

(…)

Si bien la pobreza sigue teniendo una mayor incidencia en las áreas rurales que en las
urbanas, los países de la región no escapan a la tendencia global a la concentración – al
menos en términos absolutos – de la pobreza en las grandes áreas urbanas. En este sentido,
cabe señalar que la pobreza en las grandes urbes o áreas metropolitanas suele
estar asociada a procesos de segregación residencial y exclusión sociocultural.

(…)

Finalmente, con relación a las inequidades de género, un análisis global de la incidencia que
la pobreza tiene en mujeres y varones no permite observar diferencias de mayor
significación. No obstante, prácticamente en todos los países de América Latina y el Caribe
sobre los cuales se presenta información en el siguiente gráfico, la incidencia de la pobreza
es mayor en las mujeres que en los varones. Desde luego, una apertura por edades o
territorial podría mostrar brechas aún mayores. En cualquier caso, la reducción de las
disparidades laborales entre mujeres y varones (de acceso y salariales), así como de las
disímiles cargas de trabajo no remunerado (el cuidado de niños y adultos mayores), entre
otras brechas que aún deben ser acortadas, sigue siendo una de las llaves para que la
probabilidad de caer en situación de pobreza de ingreso no afecte en mayor grado a las
mujeres.

(…)

Dos líneas de reflexión y una definición prioritaria

Los datos examinados hasta el momento permiten extraer al menos dos conclusiones. En
primer término, luego de varias décadas, América Latina y el Caribe han experimentado en
la última década como región (albergando trayectorias más o menos positivas) un período
favorable, en tanto se han conjugado un crecimiento económico sostenido, una reducción
de la pobreza y la indigencia significativa y un descenso entre moderado y significativo de
la desigualdad en la distribución del ingreso. En segundo lugar, la región sigue
exhibiendo inequidades evidentes en el acceso al bienestar social y, por tanto, en la
probabilidad de caer en situación de pobreza y de indigencia, que merecen especial
atención al momento de formular e implementar políticas públicas destinadas a reducir en
forma significativa la pobreza.
La constatación de estas persistentes disparidades entre niños y adultos, entre quienes
residen en las áreas rurales y quienes viven en las ciudades, entre indigencias y
afrodescendientes y el resto de la población, y entre mujeres y varones (clivaje que también
se reproduce al interior de esos grupos), plantea la necesidad de construir una agenda
integral y renovada de políticas orientadas a superar la pobreza, basada tanto en la mejora
global de los niveles de bienestar de la población como – y quizás en mayor medida – en la
consistente reducción de las desigualdades que aún la fragmentan.”